Puntos Importantes que hay que tener en cuenta ante un divorcio

 

La legislación española permite dos formas afrontar una situación de ruptura del matrimonio. El divorcio contencioso supone afrontar esta situación de lucha, se utiliza cuando no hay acuerdo entre las partes y por lo tanto hay que acudir a la tutela judicial para que el Ministerio Fiscal (cuando hay hijos menores) y un Juez decida en qué términos debe regularse el divorcio. Por lo tanto, en este tipo de divorcio las partes no deciden su futuro sino que se decide por decisión de un tercero que es el Juez. El divorcio de mutuo acuerdo que se contempla en el artículo 777 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, supone la introducción de otra vía la llamada amistosa que consiste en que los dos cónyuges se pongan de acuerdo y plasmen en un documento llamado “convenio regulador” la forma en la que se va a regir su vida a partir de ese momento.

Acudir por la vía amistosa tiene sus ventajas ya que no es un tercero el que elige cuales van a ser las condiciones del divorcio sino que son los propios interesados los que con un último esfuerzo de entendimiento y acuerdo ponen las piedras de su futuro. Además, esta vía es mucho más económica y rápida que la contenciosa ya que se puede acudir con una misma representación procesal y asistencia letrada y el tiempo de resolución es mucho menor. Desde este despacho, siempre aconsejamos que se explore primero esta vía antes ya que en muchas ocasiones nos encontramos que las negociaciones pueden ser mucho mejores para el bienestar de los hijos cuando los hay.

 

Independientemente de que vía se escoja, entendemos que existen puntos importantes a la hora de abordar un divorcio y en los que prestamos especial interés:

 

1.- Régimen Matrimonial. Nuestra legislación obliga a las parejas que contraen matrimonio a escoger un régimen patrimonial. Los regímenes son Sociedad de Gananciales y Separación de bienes. Estos regímenes comienzan una vez contraído matrimonio y perduran sino hay cambios o modificaciones hasta la disolución del matrimonio por divorcio o defunción. La sociedad de gananciales se caracteriza porque desde el día en que se contrae matrimonio toda cantidad de dinero que se genere en el seno familiar pertenece a ambos cónyuges por mitades y las deudas también deben repartirse por mitades entre ambos. Es importante destacar en este puntos que no entrarían dentro de la sociedad los bienes o dinero que tuvieran los cónyuges anterior al matrimonio o cualquier bien heredado antes o después del matrimonio ya que se consideran bienes privativos.  Si los matrimonios han optado por este tipo de régimen deben disolver la sociedad de gananciales en el convenio regulador so solicitarlo en la demanda contenciosa y se llevara a efecto una división igualitaria de los bienes y deudas. La separación de bienes consiste en que los cónyuges mantienen sus patrimonios separados tras el matrimonio por lo que las ganancias y las perdidas pertenecen a cada cónyuge. Desde el punto de vista del divorcio es favorable porque elimina un punto de conflicto ya que no hay que repartir. Hay que tener en cuenta que si los cónyuges han adquirido algún bien en propiedad y está a nombre de ambos el divorcio no disuelve ese condominio y que deberán elegir como se procederá en un futuro con el mismo.

2.- Régimen de visitas. Ambos progenitores casados o divorciados mantienen la “patria potestad” sobre sus hijos hasta que los hijos cumplan la mayoría de edad. No obstante, de cara al divorcio lo primero que se debe elegir con quien van a convivir los hijos de manera ordinaria o habitual o si por el contrario se dividirá por tiempo iguales entre ambos cónyuges (custodia compartida). Si se elige una custodia unilateral para uno de los cónyuges nos encontramos con la necesidad de que el progenitor no custodio tenga derecho a tener en su compañía a sus hijos en unos tiempos determinados. El régimen normal establece que el progenitor no custodio estará en compañía de sus hijos dos tardes a la semana y fines de semana alternos. En cuanto a las vacaciones se dividirán en partes iguales y la costumbre es que se adjudique los años pares a uno u los impares a otro. En este punto recomendamos que se lleguen a acuerdos específicos con fechas importantes como (cumpleaños, reyes, eventos familiares…) para que en el caso de que no se tenga a los hijos en compañía les puedan acompañar aunque sea unas horas.

  1. Pensión y Gastos extraordinarios. El progenitor no custodio tiene que sufragar mensualmente la “pensión de alimentos” ya que es su obligación contribuir económicamente en la manutención de su hijo. Este punto es muy controvertido y existe jurisprudencia consolidada como la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 5/2/2019 en el que se recoge que aunque el progenitor no custodio no tenga medios económicos debe hacer frente a un mínimo vital. Hay que advertir que la pensión es un punto muy importante que debe fijarse de manera responsable ya que en el caso de no cumplir con el pago AUNQUE SEA POR INCAPACIDAD puede acarrear al progenitor no custodio responsabilidades penales. Los gastos extraordinarios son aquellos gastos que suponen una excepcionalidad y que no quedan cubiertos por la pensión ordinaria. La Sentencia del Tribunal Supremo del 16/7/2002 recoge claramente cuales son y la responsabilidad de asumirlo. Queremos advertir que estos gastos deben ser consensuados de manera lógica y presentada factura por alguno de los cónyuges deben abonarse. Como dato a destacar los libros de texto o ropa escolar el propio Tribunal Supremo no los considera gasto extraordinario y son parte de la pensión ordinaria salvo pacto en contrario.
  2. Por último, nos gustaría destacar el uso y disfrute de la vivienda familiar. Este punto es uno de los más conflictivos y a raíz de la Sentencia del Tribunal Supremo de 20/11/2018 de actualidad. La vivienda de manera normal se adjudica a los hijos menores hasta que cumplan los 18 años o se independicen económicamente y por consecuencia se adjudica al cónyuge custodio. Esto supone que el progenitor no custodio abandona la vivienda tras el divorcio aunque siga siendo su vivienda y debe abonar los gastos que se deriven de la misma como la hipoteca. Una vez cumplida la mayoría de edad de los menores el progenitor custodio deja de serlo y por lo tanto, debe estar a lo que se haya pactado o proceder a su venta por disolución de cosa común. Nos gustaría advertir que como señala la sentencia antes mencionada la vivienda se adjudica al progenitor no custodio pero no a la nueva pareja de esta si decide rehacer su vida por lo que en este caso dejara de considerarse vivienda familiar o separar al progenitor no custodio de sufragar los gastos.

Si tiene alguna duda sobre este asunto nos ponemos a su disposición en los medios de contacto para ayudarle en su asunto.

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